Aniversario Revolución Democrática

7 de Enero del 2015
Queridos Compañeros y Compañeras de Revolución Democrática,
Hace ya tres años, nacimos en un acto en donde ideas y voluntades se unieron frente a un mural de Matta en la Comuna de La Granja. Muchos, entre ellos varios estudiantes como nuestro actual diputado Giorgio Jackson, comprendieron que esta pelea era por la educación, aunque también por mucho más.
Se trataba -y se trata- de ofrecer un proyecto de país distinto. Muy diferente al neoliberalismo impuesto a sangre por la dictadura, y administrado y profundizado sin mayores cuestionamientos por una democracia aún temerosa. Mirábamos este país de crecimiento macroecónomico, pero que agudizaba la brecha entre los más ricos y los más pobres. Un Chile que nos dolía en su precariedad democrática y en el mal estado de la cultura de los derechos ciudadanos, en donde las lógicas de competencia imperaban por sobre las lógicas solidarias. Con urgencia había que salir a disputar el poder para que ese país pudiese acercarse al sueño que nos convocaba.
Hace tres años nos colgamos con entusiasmo de ese “Hay que Crear para Creer” del tremendo pintor chileno que lucía rebelde en el paradero 25 de Avenida Santa Rosa. No estuve ahí, pero me permito hablar desde el nosotros y me permito compartir desde el yo: Crecí en esa comuna, a unos cuantos paraderos del lugar. Quizás por eso miré con tanto interés lo que este grupo de hombres y mujeres, muchos de una generación posterior a la mía, invitaba. La Granja no es una comuna fácil. Los pobladores, los padres de montones de mocosos que crecimos ahí, pelearon y pelean porque los peladeros sean parques. Pelean por una comuna más bonita, porque a mi modo de entender por lo que luchamos es eso, así de simple: luchamos por un país más bonito. Un Chile en donde los niños se encuentran en los parques y las escuelas y no sufran la segregación. En donde las ciudades y los pueblos son vitales y la belleza no se concentre sólo en algunas comunas de la capital. En donde la democracia no es un hito cada cuatro años sino una constante desde los gobiernos locales al central, definiendo representantes y plebiscitando de manera directa decisiones.
Hoy celebramos tres años de vida y lo hacemos ad portas de alcanzar presencia en todas las regiones del país, con tres territorios en el extranjero y frentes y comisiones que se multiplican. Con algunos militantes de 13 años y otros de 70. No somos una anécdota como a muchos conservadores les gustaría. Somos más que un estallido en medio de un Chile que dijo basta el 2011. Somos un actor a nivel nacional que dice -no sólo en el slogan sino en los hechos- que otra política es posible.
En efecto, les escribo hoy para celebrarnos y no lo hago porque no nos quede mucho por crecer y corregir, ni mucho menos porque nuestro proyecto país se haya concluido. Por supuesto que queda muchísimo que avanzar y por supuesto que las grandes transformaciones no vendrán de la mano sólo de Revolución Democrática sino de muchos y muchas que desde distintas orgánicas podamos confluir en una mirada transformadora, generosa y mayoritaria. En un frente amplio capaz de empujar y profundizar las grandes Reformas que el país necesita. Capaz de avanzar hacia una Asamblea Constituyente que nos entregue una Nueva Constitución, que refleje con legitimidad las distintas sensibilidades de la sociedad chilena. Celebro porque estamos haciendo otra política, porque decidimos saltar de la crítica a la propuesta, porque nos expusimos y decidimos disputar, porque entendimos que para alcanzar nuestros sueños no nos podíamos quedar dormidos.
Gracias por seguir firmes y haber hecho posible estos tres años y los que vendrán. Por los que lo han hecho de manera pública o de manera anónima. Por los que ponen el hombro desde las federaciones, los sindicatos, los ministerios, las municipalidades o desde el lugar que sea donde despliegan o desplegarán su militancia con convicción y corazón.
Feliz aniversario compañeras y compañeros.
Pablo Paredes M.
Coordinador Nacional de Revolución Democrática.