[Caja Cerebro] Bernardo Valdés: “No podemos dejar la cultura como última prioridad”

8 enero, 2016 - 13 minutos de lectura

[Caja Cerebro] Bernardo Valdés es un reconocido arquitecto y magíster de la Pontificia Universidad Católica, con una basta trayectoria en el ámbito cultural,donde destaca su labor como co-curador del pabellón de Chile en la XII Bienal de Arquitectura de Venecia el año 2012. Fue socio fundador del proyecto MilM2, y se desempeñó como jefe de gabinete de la ex ministra de Cultura Claudia  Barattini el 2014. Actualmente, es asesor de urbanismo y patrimonio del proyecto Nueva Alameda Providencia para el Gobierno Regional Metropolitano de Santiago, y es el coordinador de la comisión de cultura de Revolución Democrática. En Caja Cerebro tuvimos la posibilidad de entrevistarlo para conocer su visión sobre el escenario actual de las políticas culturales, junto con los desafíos que deberá enfrentar el futuro Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Escrito por Jannel Lobos para Caja Cerebro

 

Bernardo Valdés, Coordinador Comisión Cultura

Bernardo Valdés, Coordinador Comisión Cultura

Desde tu trabajo en la comisión de cultura de Revolución Democrática, ¿Cómo ves el desarrollo de las políticas culturales del país? 

Veo el desarrollo de las políticas culturales en el marco de un estado de fricción y efervescencia. En lo nacional, en medio de un proceso de cambio institucional, y en lo global, en un proceso irreversible de cambio cultural como el que provocó la invención de la imprenta en su momento. . Así como ya no hay manera de negar el cambio climático, tampoco es posible negar el cambio político  y social requerido y que está profundamente enraizado es de origen  y objetivo cultural. Armamos la comisión de cultura al poco andar de Revolución Democrática, porque vimos la necesidad de hacernos cargo de la cultura desde la acción política, y hemos ido identificando que el punto de partida para sintonizar el cambio en las políticas culturales, es el cambio en la cultura política.

“La revolución de la democracia se hace urgente porque la máquina de administración del poder está obsoleta”

Es un proceso difícil, ya que el cambio en la cultura política es largo y trasciende al mundo de la cultura, pero como espacio público, es vinculable a muchos de nuestros otros espacios en la sociedad, teniendo un impacto profundo en nuestras prácticas sociales. De ahí la importancia de comenzar por cambiar nuestra cultura política: no tener miedo a hacer uso de los espacios públicos, a ser ciudadano, a formar parte de una comunidad política, a ser transparentes, justos y democráticos con nuestras prácticas. En consecuencia, la revolución de la democracia se hace urgente porque la máquina de administración del poder está obsoleta. Ya no sirve aceitar las piezas, ni siquiera cambiando el acero por el titanio, sino que hay que empezar a construir una nueva tecnología de contrato social, cultural, ecosistémica.

Esto nos hace concluir que no podemos pensar políticas sin una mirada global, sin un reconocimiento e integración de lo local, y ya no sólo como identidad, sino también como práctica. En este sentido, es que necesitamos incrementar de manera intensa el fomento de lo colectivo que ha sido mancillado hasta casi la muerte por el actuar neoliberal con base y foco en el individuo y la familia, y en el usufructo adictivo del suelo y el medio ambiente.

Durante el último año, como comisión de cultura nos enfocamos a tres frentes: en lainstitucionalidad cultural, en la territorialidad de la cultura, y en la televisión pública, acompañando y aportando en los procesos de discusión que han surgido en estos temas, como el proceso de construcción del nuevo ministerio donde hemos estado en todos los espacios posibles.

¿Cómo fue tu paso por Milm2 y qué aprendizajes plantea este tipo de iniciativas en el ámbito cultural?

La experiencia fue intensa; una intuición en cadena de muchas personas, que derivó en una acción y lugar. Milm2 fue durante 2013 un lugar, un espacio… una aceleradora cultural que dio cabida a muchos que fueron haciendo suyo un experimento donde la cultura era entendida como unidad básica para la cohesión social y la acción colectiva.

“La gente se junta, se identifica entre ella y se organiza para hacer cosas que van a tener impacto en su entorno social y que incidirá en el medio ambiente”

Habían muchos que necesitaban de ese tipo de espacios de libertad, ya que en estos tiempos de intensificación de relaciones sociales reales digitales, las instancias de socialización y participación presencial no se menoscaban, sino que se resignifican, modulan y también se intensifican. Eso también es parte de la la efervescencia en la que estamos viviendo y que mencionaba antes.

La cultura como forma y fondo funciona porque opera a nivel de los sentimientos en relación a los otros y las cosas, y estos sentimientos son posibles de llevar a la práctica. Esto me lleva a hacer una  lectura política también de la experiencia de Milm2. Política en un sentido básico: la gente se junta, se identifica entre ella y se organiza para hacer cosas que van a tener impacto en su entorno social y que incidirá en el medio ambiente. ¿Qué hay más político que eso? ¿Qué hay más cultural que eso?

Después de ese año son muchas las consecuencias y derivados: Milm2 siguió como colectivo artístico en donde la ciudad es el marco. Aparecieron como consecuencia de la experiencia del 2013 la Radio La Central, o el Centro de Creación Infante 1415, o incluso fenómenos colectivos culturales como Pasarelas Verdes, que se “plantaron” en las pasarelas de la remodelación San Borja, en donde hay un compromiso por lo público, por su preservación y por tener el bien común como objetivo.

Luego de tu paso por el gabinete de la ex ministra de cultura ¿Qué desafíos crees que quedan pendientes para el futuro ministerio? (en el contexto también del reciente paro de la DIBAM y su rechazo a los cambios que supuestamente se hicieron posterior a acuerdos con el ministro)

El paso siguiente tiene que ver con los cambios que se le deben hacer al proyecto y su implementación. No va a ser fácil, y va a haber una continuidad de los conflictos como los que hoy existen. Me interesa qué hay detrás de un fenómeno como el paro de la DIBAM en las puertas del horno de la ley de nuevo ministerio. Parto comprendiendo que si hay más de 600 personas con voluntad, con años de experiencia, de trabajo y práctica con el patrimonio dispuestos a parar, es porque sí hay un sentido.

“Creo importante y necesario asumir y desarrollar un proceso de descentralización profundo. No solo una descentralización regional, sino multiescalar una unidad cultural al mismo tiempo que territorial”

En lo técnico, me parece que lo que se presenta es un proyecto robusto para iniciar la discusión y presentar las indicaciones por parte de los diputados, y ojalá por ahí canalizar las observaciones que causan malestar en los funcionarios de la DIBAM.

Desde la Comisión de Cultura hemos apoyado desde el principio el proceso de que sí tengamos un fuerte Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Participamos del proceso durante el periodo de la ministra Barattini, construimos un proyecto de acuerdo que defiende la equivalencia de las artes y el patrimonio presentado por el diputado Jackson, participamos de las reuniones ciudadanas e hicimos llegar al actual ministro Ottone nuestra propuesta que reafirma la importancia de los valores de participación y democracia en la estructura del ministerio. Creo que muchas de nuestras propuestas fueron acogidas

Pensando en otros desafíos futuros de la política cultural, creo importante y necesario asumir y desarrollar un proceso de descentralización profundo. No sólo una descentralización regional, sino multiescalar, tanto en lo territorial como en un nivel de unidad cultural. En la misma línea de fortalecer lo colectivo es importante darle un marco de acción expedito a la formación de organizaciones colectivas sin fines de lucro. Así como se innovó en la burocracia para constituir empresas en un día, debiera pasar lo mismo con fundaciones, corporaciones u organizaciones comunitarias ¿te has preguntado lo difícil que es sacar una cuenta de banco para las organizaciones de ese tipo?.

Necesitamos iniciar también el trabajo para una nueva ley de patrimonio que haga sentido a la estructura de ministerio antes planteada y que resuelva el congelamiento que hay en muchos aspectos del patrimonio. Pero sin lugar a dudas, el problema más grave es el presupuestario, que es donde podemos reflejar la importancia de la cultura para el Estado. Si bien se prometió en este gobierno duplicar el presupuesto de la cultura, en cuatro años está lejos de ser suficiente. Esto no sirve enfrentar el cambio cultural antes mencionado. El problema es en conjunto con el que tienen las ciencias y el deporte. No podemos dejar la cultura como última prioridad, porque ahí están la vida y los sentimientos de los habitantes de este paisaje llamado Chile.

Jannel Lobos
Caja Cerebro
7 de enero de 2016
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