Columna | Día del Refugiado: ¿y la crisis en Venezuela?

Por Paula Peña, Coordinadora Comisión DDHH; y Javier Prat, Coordinador Comisión de Migración.

A principio de año vimos como el presidente Piñera asistía al acto de entrega de ayuda humanitaria (con serias dudas sobre los estándares de ésta) para el pueblo venezolano, en la ciudad fronteriza de Cúcuta, Colombia. Asimismo ha encabezado esta cruzada internacional por denunciar la grave crisis que existe en el país llanero.

En este contexto, ¿cuál ha sido la respuesta a la crisis venezolana en nuestro país? Por una parte, podemos decir que sistemáticamente el Ejecutivo ha tensionado y negado el ejercicio a la solicitud de asilo a miles de personas venezolanas (y de otros países también), creando administrativamente entrevistas desformalizadas, ajenas a cualquier requisito legal o estándar internacional. Ésto ha despertado la preocupación transversal de la sociedad civil, y han debido ser los Tribunales Superiores de Justicia, conociendo de Recursos de Amparo quienes han podido (en parte) salvaguardar el derecho a solicitar esta protección a quienes han venido a Chile huyendo de su hogar.

En estas entrevistas desformalizadas se les dice a quienes buscan refugio que no califican, y que pueden solicitar una visa como migrantes. Pues bien, para el caso de los venezolanos, este gobierno ha creado la Visa de Responsabilidad Democrática, la cual, según muestran las cifras, ha quedado obsoleta. Así, se establecieron 20 mil cupos para una población que ya superó con creces las 300 mil personas viviendo en nuestro país. Es decir, no sólo se les está negando el derecho a solicitar asilo, sino que tampoco existe una respuesta institucional en caso de que quieran ingresar como migrantes.

En la conmemoración del “Día Mundial de la y el Refugiado”, vemos con suma preocupación la situación cerca de 500 personas venezolanas que se encuentran varados en la frontera norte con Chile, con el desinterés total de los medios de comunicación, buscando ejercer su legítimo derecho a solicitar asilo, huyendo de la crisis que “para la externa”, Piñera condena energéticamente, pero “para la interna” no la reconoce. Institución que, no debemos olvidar, surge como respuesta del derecho humanitario para garantizar la vida a quienes sus Estados no les garantizó el “derecho a no migrar”.

No existe para esta situación una medida o “píldora” concreta de solución. Esto requiere el asumir las crisis humanitarias que viven los países con la seriedad y con la responsabilidad que aquello implica, no sacando provecho efectista sino que poniendo el valor de la vida humana por delante. Así como lo hizo la comunidad internacional con miles de chilenos y chilenas en los años más duros de la dictadura.