Des- centrados: El conflicto de no ser Chile

Lee la columna de María José Oyarzún, miembro activo de Revolución Democrática Valparaíso

La descentralización en Chile es un tema bastante antiguo que pareciera encontrarse estancado y que a ratos da la idea de ir hacia atrás. Cada vez que existen pretensiones de cargos, elecciones parlamentarias o presidenciales en provincia es ineludible escuchar la tan manoseada frase “Santiago no es Chile”.

Es cierto, Santiago no es Chile. Lo dijo a gritos la región de  Aysén, cuando el aislamiento y los altos costos de vida fueron  imposibles de soportar el año 2012. Lo dijeron también  los habitantes de Valdivia que salieron a la calle al ver la muerte horrorosa de los cisnes de cuello negro a manos de la Celulosa Arauco que hoy en día funciona en un 100% , pagando por el primer semestre 2012 la suma de $5.227 de patente. Lo dice  la zona de la Araucanía con una pugna interna que ha convertido a la novena región en campo minado, que no deja de darnos torturas y muertes silenciosas, exceptuando la de nuestro latifundista bullicioso que hace llorar en este momento al gobierno.

Hay que recordar también la molestia de los habitantes por la lenta y malograda  reconstrucción de la zona del Bío Bío. No hay que dejar fuera a las protestas de  niños y habitantes de La Greda, zona que ha sido afectada desde hace años por riesgosas cuotas de polución gracias al gran número de industrias instaladas en el área, entre ellas la refinería Ventanas de Codelco. Termino con Freirina contaminada y avasallada por la empresa Agrosuper, donde sus pobladores valientemente declaran que seguirán defendiendo su territorio, movilizándose hasta lograr el cierre definitivo de la planta.

Así como los mencionados, hay muchos ejemplos que nos indican que Santiago no es Chile. Sin embargo, siendo una realidad, quienes administran el poder hoy en día, no son conscientes de esto. Es más, en cada negociación o acción que respecta a las regiones, éstas son invisibilizadas. A modo de ejemplo, el recorte presupuestario a los fondos regionales de todo el país en el inicio del mandato del presidente Piñera, que generó el retraso en las regiones, de las inversiones programadas para el 2010 comenzando recién a fines de ese año.

Otra medida que no tenía justificación era la decisión de vender las acciones estatales de las sanitarias. Que tenía como finalidad beneficiar en primera instancia a la reconstrucción de las regiones afectadas por el terremoto, sin embargo, a pocos días termina financiando parte de las líneas 3 y 6 del Metro, medio de transporte capitalino.

La mayoría de las empresas que funcionan dentro de regiones movilizan el capital en Santiago, otorgando a las comunas afectadas puestos de trabajo precarios para los pobladores y altos puestos para los santiaguinos a cargo, por lo general existen en esas comunas altos costos  en contaminación y una precaria calidad de vida.

Quisiera ser honesta y decir que a mi humilde parecer, la solución pasa por la capacidad de Chile de hacerse parte de ese Chile que nos desconoce y nos conoce cuando le es propicio. Debemos tal vez hacer el mea culpa y entender que seguir en el mutismo o el reclamo mustio no traerá cambios y que es necesario el empoderamiento tanto para defendernos, como para exigir lo que nos es propio. Aun así, la tensión que incitan las políticas de estado al privilegiar de forma constante al mercado y a los habitantes capitalinos, provoca verdadera irritación,  que a su vez genera una sensación de derrota. Solo hay que recordar el reclamo de la región de Aysén por la visita de un ministro a la zona de conflicto, que demoró más de lo que se esperaría si dicho conflicto se encontrará en Santiago.

Por lo tanto, frente este  centralismo imperioso, es necesario actuar unidos más allá de diferencias geográficas. Unir los esfuerzos de todas las regiones, inclusive la de nuestra capital, y tener audacia en la presentación de propuestas y requerimientos a nuestras atolondradas autoridades. Intentar generar acciones ciudadanas que inciten al movimiento para que constantemente, hable, debata y accione en pos de la descentralización.