Editorial: La urgencia de repensar el proyecto común de la izquierda mundial


 
 
Por Rodrigo Echecopar, Presidente Directiva Nacional Revolución Democrática
 
 
 
Este jueves 18 de octubre Revolución Democrática dará inicio al primer Festival de Política y Cultura A Toda Marcha. Más de 25 invitados internacionales de 15 países distintos, junto a 40 invitados locales, se reunirán en paneles y reuniones con movimientos sociales a compartir experiencias y debatir sobre los desafíos que se vienen. La convocatoria es abierta y hemos invitado a las izquierdas que están dentro y fuera del Frente Amplio actualmente, porque el objetivo no es discutir sobre alianzas electorales, sino sobre proyectos políticos que se orienten al futuro.
Sin embargo, hay un sentido de urgencia para un encuentro como este hoy, más allá de la oportunidad de compartir experiencias y reflexiones.

En estos últimos tres años hemos visto el triunfo del Brexit en el Reino Unido, de Trump en EEUU, de Duda en Polonia y el impensado resultado de Bolsonaro en Brasil. Hemos sido testigos del crecimiento de movimientos neo fascistas a lo largo del mundo, y también de la reivindicación de la dictadura y la opresión aquí mismo en Chile. Hay un malestar social que está encontrando su representación en proyectos que prometen un cambio que se sostiene sobre la intolerancia, la segregación, el aislamiento y la exclusión.

Mientras tanto, la política tradicional, que vive un descrédito histórico por los casos de corrupción o privilegios y por su alejamiento de los intereses sociales, responde con los recursos que tiene. La derecha propone un proyecto conservador renovado y los proyectos socialdemócratas se aferran a conquistas que fueron muy importantes, pero que se materializaron durante el siglo pasado. El malestar de hoy cala más profundo y esas respuestas no dan el ancho. Hoy vemos sociedades segregadas, donde los beneficios de la expansión de la globalización y el crecimiento capitalista se concentran en un sector minoritario, con amplios sectores expuestos a la precariedad laboral, el endeudamiento, la discriminación estructural o a los efectos de la contaminación. Vivimos en democracias restringidas con sociedades menos soberanas y menos libres, incapaces de enfrentar los intereses de minorías privilegiadas.
El mundo vive el período más pacífico de su historia y estamos presenciando los avances tecnológicos más radicales de la humanidad en aspectos centrales para la vida humana, pero en vez de estar conduciendo un proceso igualitarista y emancipador, estamos resistiendo y tratando de defender las conquistas sociales de las últimas décadas. Si las izquierdas y sectores transformadores buscamos cuestionar los valores impuestos por el capitalismo, debemos aspirar a una profundización democrática, distanciarnos de los procesos que se sostuvieron sobre el autoritarismo y atrevernos a dar un debate concreto sobre las instituciones democráticas necesarias para reeditar un pacto social que permita el desarrollo de una sociedad justa, solidaria e igualitaria.
A Toda Marcha busca contribuir con un espacio de reflexión y debate, para que podamos hacer las preguntas que enfrentan nuestros proyectos actualmente. Es un encuentro de fuerzas políticas vivas que se han ido construyendo al calor de la acción junto a los movimientos sociales y también en la disputa institucional. La invitación es que en estos días podamos repensar radicalmente nuestras instituciones democráticas, siendo tan creativos como innovadores, para que la participación ciudadana y la soberanía no sea solo un slogan y para que nuestra globalización sea cada vez más democrática y menos capitalista. Queremos debatir sobre cómo garantizar derechos sociales y qué marco de nuestras vidas entrán en esa definición en el contexto del siglo XXI. Debemos conversar sobre los lineamientos de un Nuevo Modelo de Desarrollo, que sea sostenible y, al mismo tiempo, inclusivo con todos los sectores de la población. Queremos hablar de feminismo y cuestionar las bases de una sociedad que ha diseñado y sostenido una desigualdad estructural durante toda la historia.
Hacemos una invitación a debatir sin prejuicios, vetos o exclusiones sobre los desafíos de nuestra época. Que imaginemos un camino realista hacia la unidad política y social de nuestros pueblos, por una alternativa que construya un horizonte de igualdad, solidaridad, justicia y felicidad para todos y todas.