Las trabas del alcalde de Ñuñoa a la participación ciudadana

En Ñuñoa la participación ciudadana no tiene espacio en la actual gestión edilicia. El remedo de Cuenta Pública que no pasa de ser una formalidad legal y un Consejo de Sociedad Civil atado de manos así lo demuestran.

Hay sectores políticos a los que les cuesta comprender que el país cambió. En el Chile de hoy, la ciudadanía no sólo busca representación a través de quienes escogen en las urnas, sino también espacios de participación efectivos, donde la diversidad de voces sociales sea escuchada y partícipe de las definiciones que lo atañen directamente.
Ñuñoa es uno de los ejemplos más notables en este sentido. Desde hace varios años, la organización social crece, debate sobre modificaciones al Plan Regulador, educación, vivienda, entre otros temas. Pero claro, lo hace de forma autónoma, porque la actual autoridad comunal no se hace cargo de esta demanda por mayor participación y su Cuenta Pública es un fiel reflejo de esta falta de voluntad.
Resulta curioso que el municipio se atribuya gestiones de proyectos en los que se mantuvo al margen, por ejemplo, en las obras de las líneas 3 y 6 de Metro que pasarán por Ñuñoa. Otro caso es la reconstrucción de las viviendas afectadas por el terremoto, en que los comités de vecinos y vecinas afrontan aun solos las gestiones ante el Serviu, sin ahondar en que villas completas que quedaron sin postular a subsidios de reconstrucción, gestión de la cual el municipio sí es responsable.
Cada año las organizaciones sociales esperamos que la cuenta pública del alcalde Pedro Sabat se realice abierta y participativamente, convocando a los actores ciudadanos en general, precisamente en este nuevo espíritu que renueva positivamente la política chilena. Pero la realidad es que dicha instancia no pasa de ser una formalidad legal que no tiene mucho de pública ni de cuenta.
El alcalde Sabat presenta apenas un compendio de hitos, sin indicadores que evidencien que el uso de los recursos municipales es el correcto o, por lo menos, que permitan hacerse una opinión. Tampoco hay correlato con el Plan de Desarrollo Comunal (Pladeco) –instrumento de planificación que debiera ser la carta de navegación estratégica de todo municipio- haciendo difícil evaluar la dirección en la que se avanza.
Resulta curioso darse cuenta que el municipio se atribuya gestiones de proyectos en los que se mantuvo al margen, por ejemplo, en las obras de las líneas 3 y 6 de Metro que pasarán por Ñuñoa. Otro caso es la reconstrucción de las viviendas afectadas por el terremoto, en que los comités de vecinos y vecinas afrontan aun solos las gestiones ante el Serviu, sin ahondar en que villas completas que quedaron sin postular a subsidios de reconstrucción, gestión de la cual el municipio sí es responsable.
En cuanto a participación ciudadana, se menciona al Consejo de Sociedad Civil (Cosoc), como una entidad representativa de la comunidad y que funciona periódicamente. Sin embargo, en la práctica, la gestión Sabat no da al Cosoc la relevancia que debiera, ya que desde la conformación de este organismo en 2011, el municipio le ha otorgado un rol meramente formal, y se ha apoyado en vacíos reglamentarios para minimizar su espacio de acción.
La alcaldía se cierra a la posibilidad de mejorar el reglamento de funcionamiento de este espacio, una exigencia de un número no menor de consejeros, que busca que la normativa no obstruya su accionar, por ejemplo, bajando quórums para sesionar y exigiendo a los representantes que justifiquen sus inasistencias. El resultado es que esta instancia ciudadana sesiona con suerte una vez al mes, cuando se cumple el  quórum, relegando a un último lugar los espacios que pretenden asegurar la participación ciudadana a nivel institucional.
En Ñuñoa la participación ciudadana no tiene espacio en la actual gestión edilicia, lo que dista del espíritu de la Ley Participación 20.500, la misma que indica que los órganos de la administración del Estado deben dar cuenta a la ciudadanía de la gestión de sus políticas, en un claro ánimo de diálogo y participación.
Al asumir Pedro Sabat el actual período -el quinto frente a Ñuñoa, luego de dos años como edil designado en dictadura- su compromiso ante la comunidad fue abrir espacios para escuchar y proponer, una palabra incumplida hasta hoy. El remedo de Cuenta Pública y un Cosoc atados de manos son un ejemplo claro. Ante ello, seguiremos trabajando por verdaderos espacios de participación, los que conjugados con la acción del Municipio debieran ser un eje en el mejoramiento de la calidad de vida de todos y todas en la comuna.
 
 Por Alejandra Placencia, Concejala de Ñuñoa y Mauricio Riveros, Consejero de la Sociedad Civil de Ñuñoa
Fuente: blog.lanacion.cl