Que no se diga que no se dijo…

Te invitamos a leer la columna de Mario Orellana, candidato a concejal por Renca apoyado por Revolución Democrática

Hace unos días me invitaron a participar en un seminario de política y otras hierbas.
Ahí estábamos los invitados contando nuestras experiencias de vida, que son nuestro capital político y social del cual disponemos para ir armando nuestras propuestas, para ir innovando caso a caso pero nunca en la medida de lo posible, más bien buscando imposibles.
Hablamos de todo un cuanto hay, uno habló de arquitectura y cosas de urbanismo, no todos entendíamos las cotas, los desplazamientos, y otras palabras que no recuerdo, otro le puso talento al plan regulador, a los derechos de los ciudadanos, como que no existieran. También habló del poder ciudadano, de lo pencas que son los políticos y que al parecer los ciudadanos  serían mejores políticos que los actuales. Yo creo que en la cancha se ven los gallos, a ver si con el tiempo no les bajan aires de pavo real con plumas extendidas y todo. La miseria humana es muy poderosa, solo llegas a dominar un pequeño sector y te sientes dueño del mundo, te sientes patrón, a todos nos va a pasar, por eso hay que estar atentos, que nos lleve el “cuco” como dice el alcalde evangélico, hay que mantener los pies bien firmes en la tierra…y eso es difícil.
En una parte del seminario nos preguntaban qué opinión teníamos de los jóvenes y que les diríamos para que voten, para que voten! Como si solo eso importara, como si solo eso supieran hacer, como si para eso se les requiere.
Uno de los invitados los interpeló a hacerse responsables de este momento, a sacar la voz, a estar ahí, lo hizo con un dejo de mamá retando al hijo porque no sabe ocupar el computador, a sabiendas que el teclado está malo y que le han dicho mil veces que el teclado está malo.
Algunos se dieron puras vueltas, que esto, que lo otro y que el voto y que la democracia y que bla bla bla.
Nadie asumió lo que nos corresponde.
La desesperanza, la desconfianza , la indignación y el descontento de los jóvenes es culpa nuestra. Por estúpidos y miedosos nos pasa. Nosotros permitimos que este modelo gobernara en todos los sentidos nuestras vidas y con ello mutilara los sueños de nuestros jóvenes, hijos, sobrinos, primos chicos, estudiantes, etc.
¿Tenemos calidad moral para exigirles que se acerquen a las urnas, que se levanten temprano, que se activen ?
No, no la tenemos. Fueron ellos quienes  nos activaron a todos durante el periodo de movilizaciones, fueron ellos quienes han puesto en la agenda las soluciones a las fallas que nosotros hemos generado, son ellos los que han sacado la voz y no los políticos, ni los alcaldes, ni los concejales, ni mucho menos el gobierno.
Y todo fue sin votos.
No les gusta esta política y nos dan otra lección. Crean espacios donde ejercen nuevas formas de hacer política.
No seamos “barsuos”, si ellos no quieren votar hagámonos cargo, escuchémoslos, leamos el mensaje, cobijemos, seamos afectivos y no prepotentes, no golpeemos la mesa, comprendamos los “por qué no” y propongamos un “para que sí”.  Tengo toda la fe de que lo harán, pero ojo, nuevamente son ellos quienes se ponen en la línea más crítica de la lucha y nosotros en la más pasiva y tradicional.