A recuperar Antofagasta

Hemos visto, con no poco pesar, como la vida ciudadana de nuestra Antofagasta se ha vuelto fútil. Somos una gran ciudad, con grandes posibilidades de desarrollo y condiciones  comparativamente inigualables. Los antofagastinos podríamos estar pensando en cómo lograr una mayor equidad, cómo construir una ciudad más amigable con nuestro entorno, cómo trabajar para derrotar el centralismo, cómo estimular un sentido de identidad y pertenencia que nos proyecte hacia el futuro. Podríamos, sin lugar a dudas, estar construyendo una visión conjunta de desarrollo que lleve a soñarnos con una Antofagasta a 50 años más.
Muy por el contrario, antes de un proyecto claro e inspirador para el desarrollo de la ciudad, hemos visto como nuestra municipalidad se ha visto envuelta en situaciones de caos y de desgobierno. Antofagasta se ha estancado, se ha vulgarizado con peleas mediáticas, con falta de liderazgo, con ausencia de proyectos, con insuficiencia de visiones y demasiada farándula que en nada aportan a la vida diaria de nuestra gente. Es más, en este tiempo se ha desmejorado con mayor fuerza la calidad de vida.
Actualmente, el municipio de Antofagasta es incapaz de concretar sus promesas y nuestros vecinos del sector norte de la ciudad se llenan de humo contaminante. Mientras la alcaldesa arma y rearma sus equipos de gestión, hay calles que siguen sin pavimentar y conciudadanos que aún viven bajo el umbral de la pobreza, en contraste, el presupuesto municipal se gasta en festivales. La salud y la educación siguen siendo deplorables y no están a la altura de lo que se merecen nuestros vecinos. Mientras el municipio colma la prensa con detalles personales de sus funcionarios, nuestra ciudad se congestiona cada vez más sin la entrega de la avenida que se nos prometió, y más calles permanecen sin iluminación.
Queremos a nuestra ciudad, queremos la Antofagasta de nuestros abuelos, una Antofagasta que brillaba orgullosa de su legado y que se mantenía altiva ante las injusticias de su entorno. Queremos la Antofagasta de don Maximiliano Poblete; una ciudad que se proyectaba a futuro y construía el Parque Brasil como su pulmón. Queremos la Antofagasta de don José Papic, quien  fundó el Centro para el Progreso de Antofagasta, y desde allí, junto a otros destacados vecinos, convocaron a cabildos abiertos de masiva participación ciudadana que resolvieron los problemas que nos aquejaban desde el centralismo. Queremos la Antofagasta de Andrés Sabella y Antonio Rendic, que llenaron de poesía nuestras calles, pero que también abogaron por una ciudad inclusiva y que nos invitaba a apoyar a los más necesitados. Queremos una Antofagasta de proyectos, de ideas, de visiones compartidas, esa Antofagasta que relata don Floreal Recabarren. Queremos una Antofagasta de la cual podamos seguir sintiéndonos orgullosos.
Queremos que Antofagasta vuelva a ser altiva y digna, convocándonos a todos a la construcción de un sueño común. Pero para aquello, debemos tomar conciencia como comunidad de la real importancia del voto y de la participación ciudadana en los asuntos de la ciudad, y abordar con seriedad la elección de quién será nuestro próximo Alcalde.
Tenemos grandes desafíos, grandes metas. Nuestra ciudad agrava la inequidad del país, tiene insuficiencias en servicios básicos y no posee el bienestar que el centralismo de la capital se encarga de enrostrarnos. Sin embargo, con un sentido ciudadano, de participación y de verdadero compromiso por la ciudad es posible soñar con un Antofagasta mejor. Y muchos vecinos estamos dispuestos a trabajar por eso.
 
Revolución Democrática
Territorio de Antofagasta