Un año de Crear Para Creer

Columna por Jaime Sáez, coordinador territorio Valdivia de RD

Me han preguntado ya muchas veces ¿Por qué Revolución Democrática? ¿Qué es lo que los hace especiales? ¿Qué ofrecen ustedes que sea distinto de lo que todos los “políticos” predican? y mi respuesta ha sido siempre la misma. Invariable he reiterado que nuestra causa no se basa en ofertones, que no somos unos iluminados que traen la receta mágica que va a venir resolver todos los problemas que nos aquejan. Por el contrario, señalo que lo que nos hace diferentes y nos motiva a trabajar día a día para seguir construyendo este movimiento, es entender la política como un medio para lograr tener una mejor sociedad en la que se valore la democracia participativa, el respeto inquebrantable a los derechos humanos y un estado que se haga cargo de los grandes temas.

En tiempos en que la sociedad clama por justicia social, por más dignidad, por un estado garante de sus derechos fundamentales y por una mejor política, es nuestro deber ético, como dijo Miguel Crispi en nuestro primer congreso, tomar las banderas y contribuir con nuestras habilidades, saberes y liderazgos, para que Chile avance hacia las profundas transformaciones revolucionarias que nos lleven, precisamente, a re-evolucionar, a re-pensar qué clase de patria queremos construir, bajo qué reglas y sobre lo que implica elegir  un modelo de desarrollo u otro. Quienes hemos trabajado durante todo este tiempo en la formación de RD, tenemos la firme convicción en los valores mencionados antes, y nos hemos planteado desde un comienzo la necesidad de ser protagonistas de la historia porque sentimos la responsabilidad que como generación nos compete. Y porque, aunque suene chavinista, nos mueve un profundo amor a Chile; y hago alusión al amor porque he sido testigo de como distintas personas han dado todo motivados exclusivamente por un sueño. ¿Quién dijo que en política no se puede soñar?

¿Qué más? – me preguntan; valor, respondo. Sí, nos mueve la valentía. Esa que implica formar un movimiento político, cuando quienes ostentan el poder menosprecian y hacen ver, ante la opinión pública, que la actividad política es una cofradía donde priman solo los intereses de los poderosos de siempre, y hay que tener cojones para lanzarse a una aventura tan compleja como incierta, porque nada ni nadie nos garantiza que Giorgio sea diputado, o que en 20 años tengamos un presidente. Sería bastante más fácil y seguro dedicarnos a consolidar nuestros proyectos personales, pero en el ideario de las cientos de personas que formamos RD no cabe esa posibilidad, pues también nos mueve la nobleza, esa misma que quedó de manifiesto tras las acaloradas discusiones que dimos en nuestro primer congreso que a pesar de todo finalizaron con un emotivo y unitario grito de “¡se siente, se siente, asamblea constituyente!”

Cuando nos acercamos a nuestro primer cumpleaños estamos en condiciones de responder a todas esas preguntas con seguridad y convicción que es éste proceso de “Crear Para Creer” lo que nos hace diferentes, que lo que hacemos no son meras cuñas periodísticas ni frases para la galería, si no acción política conducente a desarrollar un programa que le haga sentido a millones de compatriotas que esperan un mejor futuro. Cierro con otra frase de Miguel que me marcó profundamente: “No nos sentimos los elegidos para cambiar Chile, pero es un imperativo ético hacerlo”.