Volver al origen.¿Para qué queremos a Revolución Democrática?

Lee la reflexión de Miguel Crispi, Coordinador Nacional de RD, sobre para qué queremos a Revolución Democrática

Revolución Democrática fue lanzado hace casi seis meses. Lo que en un principio nació con el objetivo de construir mayorías que nos permitieran modificar las reglas del juego democrático ha ido paulatinamente avanzando hacia un movimiento se gasta sus energías en organizarse. Primero me organizo, luego existo.

Nuestra primera meta orgánica fue organizarnos territorialmente en comunas o agrupaciones de comunas. Ante la pregunta de qué hacer en estos encuentros fijamos una metodología congresal. Nos llenó de sentido el principio de que la práctica fuese aquello que definiese. Si proclamamos en contra de un sistema político diseñado para excluir a la mayoría de la discusión política y de la toma de decisiones, nosotros estábamos obligados a construir un movimiento capaz de declarar que la línea editorial de su práctica política se encontraba en la práctica democrática.
De manera dispar, a la fecha existen 11 territorios con organización, lo que en la práctica cubren 19 comunas. No en todas estos territorios tenemos la fuerza que nos gustaría, sin embargo seamos modestos en decir que muchos movimientos políticos emergentes quisieran haber sembrado y estar organizados en estas magnitudes.
En el ámbito de contenidos, nos organizamos para desarrollar contenidos en 4 grandes áreas, Reformas políticas y democracia, Ciudades democráticas y territorio, Modelo de desarrollo y Educación. También a ritmos dispares, estas comisiones han trabajado en la producción de documentos que provoquen la reflexión en los territorios constituidos. Su carácter no ha sido resolutivo sino constructivo. El desafío de este equipo ha sido construir una forma de trabajo que permita superar las trabas tradicionales que existen en la política tradicional para hacer de la reflexión de contenidos una de todos y no de algunos. La escisión entre militantes que piensan y militantes que hacen debe ser superada por nuestro movimiento.
Si pudiéramos enumerar los éxitos de Revolución Democrática en estos casi seis meses de existencia se podrían mencionar, entre otros, los siguientes:
1. El primero de nuestros éxitos es que existimos. En este sentido tenemos mucho avanzar, pero no se puede desconocer que para un grupo relevante de personas si existimos. Ante nuestros pares, jóvenes organizados existimos, también existimos en las comunas en donde estamos organizados, lo que se ha potenciados en casos escasos con actividades de difusión. A nivel de prensa hemos dejado algunos mensajes, los que no han podido desarrollarse porque no hemos sido persistentes en la instalación en los medios de comunicación.
2. Segundo, para mi el éxito más importante a la fecha, la existencia de un grupo de trabajo grande y comprometido con el éxito de este proyecto. Si observamos a otros grupos políticos semejantes a nosotros, tanto en el ámbito universitarios como social, podemos afirmar sin tapujos que tenemos masa crítica suficiente para seguir adelante.  Si consideramos a quienes estamos en espacios de dirección nacional, coordinadores territoriales, coordinadores de mesas de contenidos, y un grupo no menor de adherentes que sin tener cargos de formales desempeñan roles de liderazgo en sus espacios, este grupo alcanza a aproximadamente unas 50 personas. Además de este grupo que está pensando el movimiento existe un número no menor de personas que semana a semana esta concurriendo a reuniones o actividades del movimiento. Este número no es menor a 200 personas.

Respecto a los adherentes, estamos en una etapa de estancamiento respecto a los adherentes que firman en la página, este número está en los 3.000 miembros. En donde continuamos creciendo es en nuestro grupo de Factbook, donde hoy alcanzamos los 4.000 seguidores. En síntesis, a pesar de estar en una aparente etapa de estancamiento en el crecimiento del movimiento, existe un volumen importante de personas que trabajan en RD y que permiten pensar que los sostendrán en el futuro.

3. De manera complementaria hemos hecho esfuerzos importantes para construir una cultura política fundada  en práctica política democrática. Este esfuerzo no ha estado exento de problemas y de errores. De una Coordinación Nacional pasamos construir y empoderar un Consejo Político, el que representa a todos los grupos de trabajo organizados del movimiento. No hemos logrado romper con todas las asimetrías de información pero también hemos dedicado tiempo y energías en solucionar este obstáculo. La agenda de transparencia que está próxima lanzarse es prueba de aquello. Otro elemento que nos ha empujado a preguntarnos sobre la forma que queremos tomar decisiones políticas relevantes para el movimiento fue la candidatura de Josefa Errázuriz por la comuna de providencia. En este caso el territorio de Providencia-Ñuñoa invitó a RD a prestar atención de lo que ocurría en este lugar, se realizó un debate y posteriormente el territorio votó para apoyarla. Frente a esto nos dimos cuenta que no podíamos esperar al congreso para definir algunas reglas del juego. Se redactó un protocolo de apoyo a candidaturas que propone darle protagonismo a todos los miembros activos del movimiento en este tipo de decisiones. Este protocolo ha sido aplicado estas dos últimas semanas, con imperfecciones y errores de por medio, las que asumo propias, pero que sin embargo nos llevan a construir prácticas coherentes con los principios democratizadores con que nació Revolución Democrática. No tengo conocimiento de otro grupo político en Chile que tome este tipo de decisiones de la forma en que nosotros queremos hacerlo. Esto sin duda alguna que tiene un valor importante. Producto del trabajo inicial de los activistas del territorio Providencia/Ñuñoa, nos hemos instalado como un actor relevante en una campaña electoral de connotación territorial pero a la vez nacional, que desafía a un alcalde proveniente de la dictadura y que es ícono del rechazo al movimiento estudiantil.

4. Un cuarto éxito, no menor en términos de la proyección a futuro del movimiento, es que hemos logrado constituir una red de apoyo internacional, quienes creen en el proyecto de RD y quienes están disponibles a apoyarnos financieramente y abriéndonos redes de apoyo. Este valor no lo tienen otros grupos políticos y es un insumo concreto que permite pensar en RD en el largo plazo.

A pesar de estos éxitos debemos ser claros en que falta mucho camino por recorrer.

Algo que como Coordinador Nacional me preocupa en particular, es el sentimiento de que poco a poco hemos convertido problemas administrativos y de forma, en aquellos que trazan la conversación del movimiento, y sobre todo, de todos quienes lo dirigimos y lideramos. En esto todos tenemos responsabilidad, y en particular mi persona por la función que cumplo. Por ejemplo, nos hemos convencido de que el indicador de éxito del RD es llegar al congreso con la mayor cantidad de territorios constituidos, o que necesitamos la mejor plataforma web para destacar dentro del mundo de los partidos y organizaciones políticas, o que la transparencia y limitar las asimetrías de información nos llevarán hacia delante. Nuestras discusiones más acaloradas son sobre problemas de timing, sobre las faltas de coordinación en la organización del congreso en el cambio imprevisto de la fecha de una actividad. También nos molestamos porque dos actividades se topan y porque una declaración estaba firmada por el movimiento y en verdad tenía que estar firmada por el territorio. Hemos llegado el exceso de controlar celosamente lo que se escribe en cuentas de facebook y twitter.

 Con estos ejemplos no quiero invalidar el principio de que la práctica es el contenido. Grandes cosas se hacen a partir de una suma de detalles, los que debemos cuidar. Lo que hoy me preocupa es la sensación de que esta suma de problemas están opacando la que debería ser el centro de la discusión del movimiento, la discusión política. ¿Cuál es el objetivo central que perseguimos como movimiento?, ¿cuáles son nuestras metas políticas de corto, mediano y largo plazo?,¿con quiénes queremos alcanzarlas?,¿qué opinión tenemos sobre el desmembramiento de la centro izquierda y de la izquierda en Chile?, ¿cómo nos pararemos en las parlamentarias?, ¿qué rol queremos jugar en las presidenciales?, ¿cómo colaboramos a rearticular el penoso estado en que se encuentra la organización sindical en Chile? ¿cuál será nuestra bandera de lucha en lo programático?, ¿qué opinamos respecto al binominal, al litio, respecto a la igualdad de derechos entre personas del mismo sexo? Estas son las preguntas por las cuáles deberíamos discutir, sobre las cuáles deberíamos debatir, pelearnos y llegar a acuerdos. Estas son las preguntas que deberían motivar a nuestros adherentes en los territorios y en las mesas de contenidos.

 Mirando hacia atrás e intentando explicar el por qué no hemos tenidos estas conversaciones de manera más sistemática, siento que hemos errado en la auto afirmación de que en el congreso es donde todas estas cosas se deberían discutir. Mi opinión es que en el congreso es donde estas preguntas deben ser ratificadas, pero que hoy este equipo de personas, y me refiero a todos quienes están en esta sala, tiene la responsabilidad de construir opinión. La construcción de la cultura política que queremos para el futuro de RD se hace desde hoy, no exclusivamente desde el congreso. Si queremos un movimiento que tenga opinión, debemos empezar a construirla desde hoy, si queremos un movimiento que interpele a la clase política, debemos empezar a hacerlo desde hoy, si queremos un movimiento que en la práctica ayude a levantar al movimiento social, a sus líderes, y darles espacios para liderar dentro de una expresión más política, debemos también empezar a hacerlo desde hoy.

 Volvamos a la pregunta sobre la cual por ningún motivo deberíamos tener dudas. ¿Cuál es el objetivo de Revolución Democrática? Si observamos lo que ocurre en Chile, las altísimas tasas de desafección política de los jóvenes, la falta de representación transversal de todos los partidos formales, la explosión del movimiento social en 2011, y incapacidad que este tuvo de generar cambios sustantivos, en su caso, en el sistema educacional chilenos, a mi juicio el objetivo de Revolución Democrática debiera ser convertirnos en un actor central de la renovación política en Chile, en miras a gobernar Chile con una nueva generación de personas y líderes sociales y políticos, luchando en  todo momento por reformas democráticas que empoderen a los ciudadanos y ciudadanas sobre el futuro de chile. Este objetivo de largo plazo está acompañado por cierto de distintos objetivos en el corto plazo, los que deben ser funcionales y coherentes con nuestro horizonte político.

 ¿Existen hoy las condiciones materiales para realizar esta renovación políticas y estas transformaciones sociales? La respuesta es NO, y esta respuesta es la que debe motivarnos a tomar una serie de decisiones que pavimenten el camino que queremos recorrer.

 Chile se enfrenta a un escenario político complejo, pero lleno de oportunidades. Estamos viviendo un momento histórico particular, donde los grandes bloque políticos no logran sintonizar con la ciudadanía y donde la política espectáculo gana más y más espacio. En medio de este escenario existen distintas discusiones que avanzan y sobre las cuales nos hemos omitido de participar y liderar, es decir, nos hemos omitido de existir. Por ejemplo, mirando desde afuera, me avergüenzo de mi mismo que frente al debate sobre la reforma del sistema de elecciones, y lo cerca que estamos de terminar con el binominal, Revolución Democrática no sea un actor central de la discusión. ¿Acaso no nos nombramos de esta manera por el disgusto profundo que genera en nosotros la estructura antidemocrática de nuestra constitución? Así como la discusión del binominal, también se continúa discutiendo sobre la educación pública, sobre la igualdad de derechos para homosexuales, por la defensa al litio, sobre la reforma tributaria. Por otro lado, dentro de la Concertación se debate intensamente sobre el futuro del pacto concertacionista, sobre el rol que va a jugar el PC en el futuro, sobre el nuevo bloque de izquierda y social que empuja Girardi, sobre la ampliación de la Concertación a los nuevos movimientos sociales. ¿Vamos a ausentarnos de este debate o vamos a entrar con fuerza a decir que para nosotros este debate es estéril y que sólo reproduce las cifras de distancia que tienen las personas comunes y corrientes con la política?

 Para que el movimiento político Revolución Democrática sea exitoso debemos ser auténticamente revolucionarios, lo que para mi significa no tener miedo a ser rupturistas, a equivocarnos y a desordenar la forma en que generalmente se hacen las cosas. Por otra parte debemos ser auténticamente democráticos e impedir que este ímpetu revolucionario devore los espacios en donde quienes han dedicado sus esperanzas y confianzas en RD se sientan partícipes y representados por nuestras acciones.

Congeniar ambas ecuaciones de nuestro nombre no resultará nada de fácil pero debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para lograrlo. Hoy esto significa en la práctica como avanzar y ser actores con incidencia política en aquellos temas que este grupo defina como impostergables, pero a la vez cuidar el proceso congresal, de manera que sea este el espacio formal en donde nuestros adherentes soberanamente evalúan el camino que toma el movimiento y rayan la cancha del movimiento para el período.

 Estas palabras con una provocación para que nos volvamos a hacer esa es el motor de nuestra actividad, cuáles son las transformaciones que queremos para Chile y sobre cómo vamos a ser capaces de llevarlas a cabo. No tengo dudas de que si abandonamos el miedo seremos capaces de avanzar con mucha mayor convicción, y de corresponder la confianza que tantos han depositado en esta generación, y también, en Revolución Democrática.