Editorial | Apostemos por una Revolución Climática para Chile

Editorial por Catalina Pérez, Presidenta de Revolución Democrática.

Que nuestro país tenga un alto riesgo de sufrir catástrofes naturales no es novedad; nuestras condiciones son tan ricas y diversas que al mismo tiempo nos hacen muy vulnerables. Por lo mismo, como Revolución Democrática no podemos quedarnos en el margen de la discusión. Debemos actuar. Debemos enfrentar la emergencia climática con medidas concretas y convocar con ella a todos los sectores sociales y políticos que deseen asumir la responsabilidad de terminar con las zonas de sacrificio en nuestro país y detener el cambio climático global. 

Chile tiene ventajas comparativas importantes para ser un ejemplo avanzado de la transición ecológica que necesitamos. Debemos cerrar las termoeléctricas a carbón lo antes posible, y para lograrlo es urgente que la fuerza de las energías renovables no convencionales cuente con un apoyo decidido del Estado, no descanse únicamente en la iniciativa de las grandes empresas que solamente actuarán al nivel deseado cuando ya sea muy tarde.

El rol que la innovación y la ciencia debe jugar en este proceso es crucial, para lo que debemos aumentar decididamente nuestro aporte a la investigación y aplicación de nuestro conocimiento generado. 

El potencial de tener una matriz energética limpia y de bajo impacto ambiental existe en la geotermia, nuestros vientos y la radiación solar que recibimos, sin embargo seguimos funcionando a carbón y gas porque no hemos decidido apostar con convicción por un futuro limpio y con menor impacto a nuestros habitantes. Las plantaciones forestales son comunicadas como un gran logro hacia la comunidad internacional, escondiendo el problema político de la plurinacionalidad de nuestro estado, por lo que debemos construir una nueva forma de captar emisiones con recuperación y conservación de ecosistemas, área en la que los pueblos originarios tienen mucho que enseñarle al resto de Chile. 

Tenemos un inmenso desafío como partido y está en nosotros y nosotras impulsar el criterio de urgencia y ambición para enfrentar esta crisis. Creemos que un Pacto por el futuro es el gran desafío de la humanidad en el siglo XXI y como izquierda debemos estar a la altura. Además, la crisis climática es un problema de desigualdad y debemos enfrentarlo como tal. No podemos olvidar que el 1% de la población mundial emite más gases de efecto invernadero que la mitad del mundo

Lo han dicho científicos y organismos internacionales de todo el mundo: sectores productivos que hoy son el sustento de nuestra economía, como la agricultura, minería, ganadería, pesca y acuicultura, y el sector forestal, se verán afectados en una magnitud y gradualidad todavía incierta.

¿Qué hacer para prepararnos para un escenario del que no sabemos las consecuencias? Armarnos lo mejor posible. Pero no con “armas” propiamente tal. Tanto el Protocolo de Kyoto como el Acuerdo de París y los acuerdos de la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible, han enfatizado la necesidad de contar con un financiamiento para la crisis climática. Y nosotros, desde Revolución Democrática, estamos esforzándonos en que eso ocurra. Por eso elaboramos una propuesta al gobierno para que el Estado chileno asuma un compromiso con la crisis climática que no podremos resistir sin recursos.

Y como sabemos que los recursos son escasos, propusimos utilizar parte de los remanentes acumulados por la antigua Ley Reservada del Cobre -que históricamente han sido ocupados por las Fuerzas Armadas y cuyo destino está en discusión actualmente en el Senado- para crear un “Fondo de Adaptación y Resiliencia Climática”, para ahorrar y combatir los problemas de la crisis como sequías, megaincendios o inundaciones.

Así tendríamos ahorrado y nos alinearíamos con las recomendaciones internacionales sobre los destinos e inversiones que debiesen tener los ingresos generados por la extracción de nuestros recursos naturales, para convertirlos en beneficios sustentables de largo plazo para la ciudadanía. Porque es urgente y debemos preservar la riqueza de nuestra tierra para las futuras generaciones de Chile.