No es la Ministra la que debe ser acusada constitucionalmente

Por Jaime Peña, Coordinador Comisión Salud
Mientras se discute una posible acusación constitucional contra la Ministra de Salud, muchos nos preguntamos qué hay detrás de esta acusación, y si tiene sentido interpelar a una Ministra de salud por no haber construido hospitales.
¿Desde cuándo es tarea del Ministerio de Salud proveer la infraestructura hospitalaria? ¿No es más razonable que la Ministra se concentre en las que debiesen ser sus preocupaciones fundamentales – asegurar el cuidado de la salud de la población – y devolverle al Ministerio de Obras Públicas la responsabilidad de implementar la infraestructura? Si la razón que hay tras esto es la pérdida de confianza acerca de las capacidades del MOP de ejecutar adecuadamente estas obras ¿no será mejor entonces restablecer esas capacidades?
La segunda preocupación que no hemos logrado aclarar dice relación con la pertinencia de la promesa de construcción de 60 nuevos hospitales. Con ocasión de las elecciones presidenciales nos preguntábamos si esa era realmente la prioridad en salud. ¿No sería una mejor estrategia re-orientar nuestro sistema de salud a la atención primaria, a la prevención, a la educación en salud, y de esta forma disminuir las necesidades de hospitalización? Un estudio del año 2014 de la UCseñalaba que la falta de control de enfermos crónicos generaba en Chile 120 mil hospitalizaciones evitables al año!!
Lo anterior se suma el hecho, conocido por todos, de que por cada peso que se invierte en construir un hospital, se requieren importantes recursos para asegurar su operación. De hecho, actualmente ni siquiera los hospitales existentes están funcionando a plena capacidad por falta de recursos humanos, insumos y medicamentos, sumado a serias deficiencias de gestión, como lo revela la radiografía de Ciper a los servicios de urgencia. ¿Qué sentido tiene seguir profundizando la crisis hospitalaria agregando infraestructura que a todas luces no contará con los recursos para hacerla funcionar adecuadamente? Ciertamente existe la necesidad de reponer infraestructura dañada por el tiempo y los múltiples movimientos sísmicos, sin embargo da la sensación de que la promesa de los 60 hospitales poco tiene que ver con eso y más tiene que ver con un ofertón de campaña.

Es el sistema de salud que hemos construido el que debe ser interpelado, acusado, desmontado, y no la Ministra. El nivel de devastación es de tal magnitud que no existen soluciones parche, ningún Ministro podrá hacer las cosas muy diferentes, si no se atacan las causas estructurales de la crisis.

Supongamos por un minuto que a pesar de lo señalado en los párrafos anteriores, se insistiera en la construcción de nuevos hospitales. La pregunta que sigue es si existen las competencias para administrarlos de manera eficiente. Estamos llenos de síntomas de la crisis de gestión del sector: desde la incapacidad del Minsal de ejecutar su presupuesto, pasando por el nivel de endeudamiento del sector, el crecimiento de las listas de espera Auge, la incapacidad de atender las necesidades de salud de la población, las dificultades para implementar buenos sistemas de información, entre muchos otros aspectos. Esto es doblemente inquietante, si se toma en cuenta que el año 2009 la Subsecretaría de Redes instaló un nuevo modelo de gestión basado en Grupos Relacionados de Diagnósticos (GRD) que le permite contar con una muy buena base de información acerca de los costos y la producción de los 60 principales hospitales del país y conocer indicadores de desempeño de calidad y de eficiencia. La información existe, ¿por qué no se ha hecho pública? ¿Se están tomando decisiones a partir de ella?
Creemos que no es posible mejorar la gestión con el actual sistema de nombramientos y evaluación de desempeño de las autoridades. Cada vez que hay cambio de Gobierno, cambian todas las autoridades, inclusive los directores de hospital y en algunos casos, los jefes de servicios clínicos, sin mediar evaluación alguna, simplemente por sus adhesiones políticas. El sistema de Alta Dirección Pública se ha transformado en un trámite que nadie toma en serio. Sin una capa de funcionarios técnicos que permanezcan en el tiempo, que garanticen la continuidad de las políticas sanitarias y que sólo sean removidos producto de una evaluación de desempeño, es muy difícil salir del pantano en que nos encontramos.
A modo de conclusión, es el sistema de salud que hemos construido el que debe ser interpelado, acusado, desmontado, y no la Ministra. El nivel de devastación es de tal magnitud que no existen soluciones parche, ningún Ministro podrá hacer las cosas muy diferentes, si no se atacan las causas estructurales de la crisis. Y resulta aún más paradojal que los acusadores de hoy sean los mismos que nos condujeron a este estado de cosas, los mismos que diseñaron y construyeron un sistema que les permite lucrar con la enfermedad y el sufrimiento de los chilenos a través de sus grupos económicos, los mismos que desmantelaron la red pública de salud para aumentar la “demanda” del sistema privado.
Columna publicada originalmente en El Mostrador